Los políticos tienen, junto con los sacerdotes, una mayor responsabilidad en su uso. En sus palabras descansa la vida y la muerte de una nación. Sus traiciones, las malversaciones que han hecho de ellas, han generado una profunda anomia que se mide en homicidios, feminicidios, desapariciones, torturas, decapitaciones, impunidad y corrupción./ Un análisis de Javier Sicilia