Mientras Enrique Peña Nieto se pasea plácidamente por Madrid, presumiendo a su nueva novia o juega golf tranquilamente en el club de su casa de Ixtapan de la Sal, inmune y a salvo de cualquier ataque o cuestionamiento de su sucesor en el poder, a los otros ex presidentes, desde Salinas, Zedillo y marcadamente a los panistas Fox y Calderón, no hay día en que López Obrador no les dedique una mención negativa. #Opinión de Salvador García Soto