«La decisión de S&P no es para alarmarse y tampoco sería sorpresivo que le bajara la nota a Pemex. Pero tampoco para ignorarla y menos aún para desacreditar a las calificadoras», opina Enrique Quintana.
«La decisión de S&P no es para alarmarse y tampoco sería sorpresivo que le bajara la nota a Pemex. Pero tampoco para ignorarla y menos aún para desacreditar a las calificadoras», opina Enrique Quintana.